Sanciones a Irán: la subida del petróleo y ¿escaso impacto político?

El programa nuclear iraní es uno de los quebraderos de cabeza más importantes de la administración Obama. EE.UU. lleva décadas jugando al gato y al ratón con sus homólogos iraníes, pero siempre desde una posición política complicada, ya que ambos países rompieron relaciones diplomáticas a raíz de la ocupación de la embajada estadounidense en Teherán en 1979.

En la década de los 2000, tanto estadounidenses como europeos, con la presión de Israel, intentaron entrar en negociaciones con el régimen iraní a fin de prevenir el desarrollo de armas nucleares en el país persa. Sin embargo, las negociaciones entraron en punto muerto ante las negativas de las autoridades iraníes a permitir el acceso de técnicos internacionales a sus instalaciones. Irán argumenta que su programa nuclear tiene fines pacíficos, pero su discurso oficial: la desaparición de Israel; no anima a los países occidentales a creer en la intenciones pacíficas de Teherán.

En 2012, dado el bloqueo de las negociaciones la Unión Europea ordenó a sus socios dejar de importar petróleo iraní. En aquel momento el consumo de petróleo iraní entre los miembros de la UE ascendía a 600.000 barriles diarios, lo que representaba casi un 25 por ciento de las exportaciones del país asiático. EE.UU. lleva ya años sin comprar crudo a Irán.

Las repercusiones en la economía iraní no se hicieron esperar. A la reducción de las exportaciones a Europa se unieron las dificultades que otros clientes de Irán han tenido para conseguir pagar el crudo. China e India, los que ahora son principales receptores del crudo persa han encontrado complicaciones para abonar los pagos por la imposibilidad de utilizar euros o dólares en la transacción.

Además, la falta de ingresos procedentes de la merma de ventas ha afectado a los trabajadores que han visto sus salarios reducidos. Todas estas consecuencias del embargo internacional han podido estar en la causa de la victoria de Hassan Rohaní en las últimas elecciones presidenciales celebradas el 1 de agosto de 2013. Rohaní se presentó como un reformista frente a los candidatos continuistas de la era Ahmadineyad.

Pero, ¿cómo ha afectado a los precios del petróleo? El embargo al petróleo iraní ha obligado a los países miembros de la UE a buscarse otros proveedores. Al descartar a Irán, el crudo disponible para ellos es menor y los exportadores pueden aprovechar esta circunstancia para elevar los precios. Desde la entrada en vigor de la prohibición de comprar petróleo iraní, en julio de 2012, el precio del barril de Brent, el de referencia en Europa, ha subido. El día 2 de julio de 2012, el barril Brent cotizó a 95,530 dólares. El 31 de octubre de 2013, cerraba a 107,720 dólares.

El incremento del precio no es solo debido al embargo, y a lo largo de este año y medio otras tensiones geopolíticas en la zona han hecho que el petróleo alcanzase los casi 120 dólares. Pero es indiscutible que la decisión de la UE ha afectado. La cuestión es si la presión ejercida en la economía iraní surtirá el efecto político deseado. En principio, la llegada al poder de Rohaní abre posibilidades al entendimiento con Irán. EE.UU. ha dado algunos pasos como la conversación telefónica que mantuvieron Obama y el presidente Rohaní o el encuentro entre los ministros de exteriores John Kerry y Mohamed Zarif. Aún con ello, EE.UU. no se plantea por el momento desactivar la sanciones, y la UE no parece dispuesta a tomar esta iniciativa.

Laura Mintegui
Estudiante de derecho en la Universidad Complutense de Madrid.