Los tipos de riesgos financieros

La realización de toda operación financiera implica un riesgo para el inversor, sea un particular o una compañía. En sí mismo, el riesgo es la probabilidad de que suceda un evento o consecuencia adversa, y es una constante en todas las actividades económicas.

Sin embargo, el riesgo no es del todo negativo. La máxima de las inversiones es que a mayor riesgo habrá mayor rentabilidad, y es en esta dinámica en la que se mueven los mercados financieros. Está claro que hay quienes se benefician del riesgo; por ejemplo, las entidades financieras que otorgan créditos reciben mayores beneficios por las altas tasas de interés que imponen cuando hay un alto riesgo de impago por parte del beneficiario de la financiación, o también hay inversores que apuestan en contra de la tendencia del mercado como estrategia.

El riesgo está presente tanto en el sistema económico mundial, en los países, las operaciones de importaciones y exportaciones, las relaciones con entidades bancarias, etc. Para cada uno de estos escenarios hay un tipo de riesgo específico que vale la pena conocer y analizar antes de la realización de cualquier inversión, o de la adquisición de compromisos financieros. En términos generales, los tipos de riesgos son:

Riesgo de mercado: radica en las altas oscilaciones de los precios de los mercados. A este riesgo se le atribuye, por ejemplo, los comunes casos de acciones bursátiles que apuntaban al alza y de repente se desploman, por lo cual, tanto el emisor como el inversor ven mermado su inversión o capital.

Riesgo de crédito: es la posibilidad de un impago por parte de quien tiene el compromiso de pagar, que puede ser, por ejemplo, desde una persona que solicita un crédito bancario, hasta el Estado a través de la emisión de bonos del Tesoro.

Riesgo legal: tiene que ver con las modificaciones legislativas en un país. Un caso común se da en los cambios de gobierno, donde el sucesor es de una corriente ideológica, política y económica distinta a la de su predecesor, lo cual puede perjudicar tanto a empresas nacionales como extranjeras si se implementan cambios significativos en las normativas.

Riesgo de liquidez: es la posibilidad de que las obligaciones de pago son a corto plazo superiores que los activos –bienes- que se tienen.

Riesgo soberano: es la probabilidad de que haya un incumplimiento de pago por parte de un Estado. Este es el riesgo que tienen los países que emiten deuda pública, letras o bonos del Tesoro.

Laura Mintegui
Estudiante de derecho en la Universidad Complutense de Madrid.